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Carlos González y las Elecciones atípicas para elegir Gobernador del Valle (La importancia de tener un candidato propio)

  • Última actualización en Miércoles, 23 Octubre 2013 19:46
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Difícil participar en un evento electoral como el convocado por el gobierno nacional para el día 1º de Julio del presente año, en el que las ciudadanas y ciudadanos vallecaucanos elegirán, de nuevo, el gobernador de este Departamento. Calificadas de atípicas por diferentes sectores políticos y grupos de opinión, dichas elecciones lo son, si se parte de reconocer el reducido arco de tiempo para adelantar la campaña electoral por parte de los diversos candidatos a tal cargo, y la falta de garantías que afecta el proceso en mención. Son atípicas también por el vulgar juego de maquinarias de los partidos que conforman la coalición de gobierno que acompaña la presidencia de Juan Manuel Santos, y por la concurrencia obscena de las chequeras y empresas electorales con sus ingentes sumas de dinero. Es una campaña electoral en la cual los barones electorales de la región y la provincia han hecho de las suyas, aplicando a rajatabla el dictado del gatopardo: “que todo cambie, para que todo quede igual”. Ubeimar Delgado y Francined Cano son más de lo mismo. El grotesco sainete que representan tiene el mismo libreto de los anteriores procesos electorales en los que fueron elegidos los distintos y efímeros Gobernadores del Valle, que luego terminaron investigados y separados de sus cargos, y sancionados con sendas inhabilidades en el ejercicio de funciones públicas. Todo dentro de un contexto de corrupción tanto pública como privada como forma de acumulación capitalista, articulada a los poderes de grandes mafias. La postración social, económica y política del Departamento del Valle del Cauca es responsabilidad de quienes están detrás, una vez más, de tales candidaturas. Abadía y Useche son la punta del iceberg dentro del panorama de descomposición social y política de este Departamento. También existen otros responsables de tal estado de cosas, como son Angelino Garzón y Jorge Iván Ospina, quienes intentan pasar desapercibidos, por decir lo menos. A estos últimos se les abona el hecho perverso de intentar destruir el PDA tanto en Cali como en la región, practicando la política del clientelismo y la cooptación de sus cuadros y líderes populares para convertirlos en afectos del gobierno nacional.

La candidatura de Carlos Gonzáles a la Gobernación del Valle, promovida por el Polo Democrático en la región y respaldada por su dirección nacional, constituye una opción transparente y sensata para dirigir los destinos de este departamento. Su presencia como dirigente sindical y militante de dicho partido es una prenda de garantía para quienes buscan una alternativa política y programática al estado de cosas antes descrito en forma sucinta. Tiene en su haber el importante rasgo de ser un candidato clasista, con un pasado de lucha por los derechos de los trabajadores y sectores populares. No es un candidato advenedizo ni trepango. Lo suyo ha sido y es la defensa de lo público sustentada en un ideario socialista y emancipatorio. Es un trabajador con una calificada formación académica en la Universidad del Valle, donde obtuvo su título de sociólogo en 1.998; formación que ha sido reforzada con la realización de diversos postgrados en Desarrollo Sicosocial, Desarrollo Comunitario en dicha universidad, y un postgrado en Políticas Públicas y Gobernanza obtenido dentro del convenio Universidad del Valle – Universidad de Salamanca. A lo anterior hay que agregarle otro postgrado en Estatuto Anticorrupción Comparado a Nivel Internacional. Tal formación cuenta en una campaña electoral como la que motiva estas notas, ya que Carlos Gonzáles personifica dentro de la actual crisis del Departamento del Valle, un candidato propio del PDA y con ideas propias sobre los asuntos de este Departamento. En su promoción como dirigente político del Polo no ha habido ninguna improvisación. Es más, su nombre y el programa de gobierno que ha venido enarbolando por todo el Departamento, a pesar del escepticismo y desprecio de su condición de trabajador por parte de los válidos del régimen y gentes del establecimiento, son prenda de garantía no sólo de un buen gobierno departamental, sino también de los intereses, derechos y reivindicaciones de los trabajadores y de los amplios sectores democráticos que acompañan su candidatura. Debemos acostumbrarnos a que los de abajo, con sus posturas clasistas y de independencia ante los dueños del poder y del capital, puedan competir por la administración y buen manejo de los asuntos públicos, y de los asuntos de gobierno tanto a nivel regional como nacional. La corrupción y la cooptación no son el camino para que los humillados y ofendidos hagan oír su voz.

Por eso, es un error descalificar la candidatura de Carlos Gonzáles amparándose en el significado e importancia del voto en blanco. Están en su derecho quienes lo promueven, si este derecho está sustentado en argumentos y reflexiones que apunten a mostrar la naturaleza de las dos candidaturas arriba mencionadas. El candidato del Polo es una contundente negación de lo que expresan y representan las citadas candidaturas, y esto lo saben quiénes desde diferentes ámbitos e intereses promueven el citado voto en blanco. Por lo demás, la candidatura de Carlos González, a pesar de lo limitado de los recursos económicos y las pocas garantías existentes, permite fortalecer a la izquierda del Valle del Cauca que, con tenacidad y carácter, logró imponerse y derrotar la desarticulación y destrucción del Polo en este Departamento, promovidas con ahínco por los gobiernos de Angelino Garzón, Jorge Iván Ospina y los progresistas de Gustavo Petro. Que voten en blanco los que así lo consideren conveniente, pero igualmente hacemos un llamado a todas aquellas personas y sectores democráticos y de izquierda a que valoren positivamente el programa y la candidatura de Carlos Gonzáles. Además, no es lo mismo el voto en blanco promovido por sectores del PIN, el MIO y grupos desgajados de la campaña de Ubeimar Delgado, que el voto en blanco de quienes expresan su repudio a las maquinarias y empresas electorales que promueven las candidaturas ya referidas.
La candidatura de Carlos Gonzáles no es ni representa un salto al vacío; y mucho menos, es la configuración del continuismo. Todo lo contrario; es la negación de dicho continuismo, y su triunfo representa la superación del modelo de gobierno y de las prácticas económicas y políticas que terminaron imponiendo sus reales en el Valle del Cauca, convirtiendo este Departamento en un botín de los corruptos, las mafias y del crimen organizado.
Así las cosas, para el 1º de Julio, el Valle del Cauca tiene una opción: Carlos Gonzáles.

Junio 20 de 2012